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Artículos de opinión

“ Sus acciones de hoy van a hacer una diferencia en el mundo de mañana” - Noviembre de 2011

La Fundación Floresta Unida (FFU) es una organización sin fines de lucro que desarrolla e implementa acciones y conceptos que permiten apoyar el desarrollo sustentable del patrimonio forestal.
Con sede en Portugal y representaciones físicas en España, Francia, Italia y Chile, Floresta Unida, entre diversos programas, cuenta con el mayor proyecto mundial de reforestación sustentable con el objetivo de plantar 400 millones de árboles en 30 años de gestión.
Bajo el lema "Por la humanidad, plantamos libertad y esperanza", la FFU dinamiza diversos programas de desarrollo sustentable siempre vinculados a la protección del patrimonio forestal. En Portugal, la FFU es la única organización que se dedica totalmente a preservar y recuperar ecosistemas forestales.
La FFU se diferencia porque en cualquiera de sus proyectos no se contemplan únicamente planos de implementación que permitan resolver diversos problemas, sino que se garantiza el seguimiento permanente de estos proyectos, ayudando a encontrar una solución rápida, que pueda ser ejecutada ante cualquier problema identificado, aun en zonas de mayor dificultad.
La organización cuenta con un equipo técnico multidisciplinario con amplia experiencia en el sector forestal, tanto a nivel nacional como internacional, que desarrolla planes de recuperación y mantenimiento de espacios forestales públicos o comunitarios.
El proyecto más conocido es 400 millones de árboles (400 million trees) que tiene como principal objetivo plantar 400 millones de árboles durante 30 años de gestión en el mundo, donde se observe una gran falta de apoyo.
La FFU desarrolla cuatro programas principales con conceptos completamente inéditos e innovadores. Los programas son “Mañana será siempre verde” (Mañana será siempre verde), “Fuerzas de los árboles” (Tree Forces), “Bosques de la sustentabilidad” (Bosques da Sustentabilidade) y “Vida verde” (Green Life).
Estos programas se ocupan de:


-La implementación de planes de plantación y de la gestión en áreas que necesiten de protección, alcanzando un total de 550 millones de árboles.
-La educación directa de 2 millones de niños.
-El apoyo a la investigación científica.
-El control de plagas y enfermedades.
-La creación de vínculos que unan al bosque con el hombre.


En la FFU decimos que “Existen muchas florestas en todo el mundo y que cada uno de ellos habla un idioma diferente, pero que nosotros, en la asociación, entendemos perfectamente todo lo que cada una de ellas dice”. Esto sucede porque antes de buscar cualquier tipo de apoyo, Floresta Unida primero estudia todo el problema, las diversas soluciones y sus impactos en los más diversos niveles y solo después de ese estudio, se presenta un proyecto sustentable donde el resultado exitoso pueda ser garantizado.
Formar parte de la FFU es sumarse a las ganas de cambiar y de actuar, al deseo de hacerlo con profesionalismo y con un sentimiento real de que llevaremos nuestros objetivos hasta el fin, sin radicalismos ni extremismos.
En general, se promueve la plantación para apoyar a la floresta, dejando de lado la gestión de los árboles, la vigilancia, el control de plagas y enfermedades y otros factores que afectan el índice de éxito de esa misma plantación.
Podría decirse que durante un largo tiempo muchas personas tuvieron el sueño de tener un hijo, pero lo abandonaron al nacer, no le garantizaron un futuro ni herramientas para que pudiera sobrevivir.
Lo mismo sucede en aquellos lugares plantados sin gestión. Si nadie los cuida o se preocupa por su futuro, sin los pilares esenciales, su vida estará comprometida.
El camino para la sustentabilidad del patrimonio forestal no será una vía a ser recorrida únicamente por organizaciones como la FFU, sino que exigirá del trabajo conjunto de asociaciones, de voluntades y de adaptación a nuevas necesidades socioeconómicas.
La explotación forestal, la tala de árboles para el consumo en diferentes áreas y la explotación de productos como el corcho son temas y sectores que la Fundación Floresta Unida defiende, donde la economía forestal es vista como un enorme elemento potenciador para la recuperación económica y social de países como Portugal.

Al igual que en otros sectores, es necesario que este desarrollo económico se produzca en un mercado regulado, donde las bases de producción sean creadas y dirigidas a los sectores apropiados y donde se considere la floresta y el trabajo forestal como un área donde sólo participa quien tiene la formación apropiada, aquel que respeta la floresta y quien desea unirse a un sector productivo e innovador.
La defensa de la floresta en el mundo actual debe ser considerada como el objetivo de contar con áreas de conservación en forma simultánea con las áreas de explotación, de forma sustentable y equilibrada, ya que si desaparece el interés económico de la floresta, se perderán los inversores y todo lo que tenemos se esfumará.
El uso de los temidos y tan mistificados equipos forestales como topadoras y motosierras, entre otros, puede compararse al de un arma; la diferencia entre ser usado para hacer el bien o el mal se encuentra precisamente en las manos de quien la usa.
Especialmente en la actualidad, la conservación del patrimonio forestal depende de la necesidad de operaciones que podrán precisar de máquinas para una silvicultura preventiva, la limpieza de montes, abertura de caminos forestales, entre otras necesidades.
Así como en cualquier área, sector o momento de nuestra vida, nuestras acciones son el medio para las reacciones del mundo que nos rodea. Más importante que llamar la atención del mundo con actos simbólicos de pura irracionalidad, debemos unir esfuerzos e implementar discusiones y resoluciones sólidas donde la sustentabilidad sea algo más que una palabra de moda y se transforme en un derecho a favor de las futuras generaciones.
Más que una moda, el cuidado sustentable y equilibrado del patrimonio forestal debe ser encarado con espíritu de misión y con una voluntad que garanticen la continuidad de un patrimonio que nos pertenece a todos.

Escrito por:
David E.S. Lopes

Presidente de la Fundación Floresta Unida






El desafío de medir el desarrollo - Marzo de 2011

El concepto de sustentabilidad -que se basa en el equilibrio de tres pilares: el ambiental, el social y el económico- se ha tornado omnipresente en el debate público. A pesar de esta transversalidad, el hecho es que para muchos, este concepto aún sigue siendo poco claro. El pilar económico ha sido el más privilegiado, muy a pesar, y tal como es reconocido por la estrategia europea para el desarrollo sustentable, el pilar limitante tal vez sea el ambiental.
La especie humana no pertenece a la categoría de las especies productoras. Efectivamente, apenas consigue transformar lo que los otros seres vivos producen, o recursos que ya existen. Por tratarse de una especie consumidora, es fácil comprender nuestra total dependencia de lo que encontramos y conseguimos movilizar a nuestro alrededor. Si bien durante mucho tiempo nuestro consumo pasó casi desapercibido, el aumento de la población, y principalmente, la capacidad e intensidad de explotación alcanzadas hacen que hoy sea fácilmente perceptible el hecho de que el pilar ambiental es la base de sustentación de la sociedad humana, y en consecuencia, el factor limitante de su desarrollo.
Pero para que podamos evaluar hasta qué punto estamos trabajando, como sociedad, para la sustentabilidad, es mucho más importante que estemos midiendo lo que debe ser medido. En los últimos años, han surgido investigaciones y reflexiones que nos permiten evaluar "nuestro desarrollo" llenando los errores de cálculo tan comunes en nuestros indicadores habituales.
Una de las iniciativas más interesantes que busca abordar el tema del desarrollo de una forma más holística es la del Indicador de Progreso Genuino, como alternativa al enfoque tradicional, demasiado utilizado y sobrevalorizado, el Producto Interno Bruto. Lo que el análisis de IPG nos permite evaluar es que, aun cuando la riqueza de determinados países haya aumentado durante las últimas décadas, por lo menos cuando usamos los indicadores tradicionales, no sucede lo mismo con el IPG. Es decir, un indicador que contabilice la riqueza producida en cada país y que además considere algunos factores como los gastos con problemas ambientales incluida la contaminación o la destrucción de recursos, los gastos en salud, los gastos en la lucha contra el crimen o los gastos relacionados con el divorcio y otros problemas de índole familiar. Este indicador también contempla factores que pueden contribuir a un desarrollo genuino de las sociedades, elementos tales como el trabajo voluntario o la asistencia a la familia.
En suma, para que consigamos implementar una sociedad sustentable es fundamental identificar un conjunto de indicadores que refleje, de forma clara e inequívoca, nuestra evolución. Obviamente, no se trata de "la solución" para la sustentabilidad, pero es, sin duda, una importante contribución.

Por Susana Fonseca,

Presidente de la Dirección Nacional de Quercus






Residuos y sustentabilidad son las palabras clave de los días de hoy - Enero de 2011


Esta sustentabilidad no es posible sin el gran sentido cívico de separación de los residuos y su recogida y cuando hablamos de recolectar residuos, pensamos obligatoriamente en OTTO y sus contenedores.

Sustentabilidad

Los plásticos presentes en los residuos tienen un alto valor energético y su uso se potencia al incinerar los residuos orgánicos, sustituyendo así la energía de origen fósil.
Una botella de agua vacía que se incinera produce la energía necesaria para prender una lámpara de 60 watts durante una hora y media.

Los residuos municipales incinerados que contienen plásticos permiten efectuar esta economía energética. Tenemos como ejemplo, el Reino Unido: 11%, en Alemania: 22%, en Estados Unidos: 25%, en Holanda: 32% y finalmente, en Dinamarca: 58%.


Conclusiones
El civismo de separar y recolectar depende de cada ciudadano y el resultado es una disminución de los residuos enviados para el vertedero, y de ahí surge una salida armoniosa para disminuir estos espacios.
Recuperación energética por incineración, o el reciclado son los deberes para contar con un ambiente sustentable que dejaremos a nuestros descendientes.


Presidente de APIP

Marcel de Botton






Ciclo de vida del producto - Noviembre de 2010

Producir, transportar, utilizar, recoger, reutilizar y reciclar son nuestros verbos de acción. Garantizar un resultado ecológico es nuestro deber, a través de una logística eficiente y de una concepción holística.

Autor: Sérgio Ramos


El ciclo de vida del producto no es un asunto apenas del ámbito de la mercadotecnia, pues el mantenimiento eficiente de los recursos es esencial para el progreso y desarrollo económico. El crecimiento sustentable debe ser el lema bajo el cual definir los próximos pasos, ya que 2/3 del consumo energético se produce en las ciudades y cerca del 75% de los residuos también se generan allí. (Leer el artículo completo)





La importancia de prevenir - 23 de septiembre de 2010

En una sociedad de consumo como en la que vivimos y que en simultáneo o como consecuencia, enfrenta importantes desafíos en lo que respecta a la gestión de recursos no renovables, es cada vez más importante apostar en la prevención de residuos, donde el Análisis del ciclo de vida del producto (ACV) puede tener un papel determinante.
El ACV del producto -herramienta que permite analizar de forma sistemática los impactos ambientales del producto en todas las etapas- debe ser entendida cada vez más como un instrumento de gestión ambiental por empresas/organizaciones. No sólo para minimizar potenciales impactos ambientales en el origen, sino también como forma de orientar el desarrollo de nuevos productos/soluciones, estimulando las áreas de investigación y desarrollo.


Director General de Sociedade Ponto Verde
Dr. Luis Veiga Martins

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